INTRODUCCIÓN de la ruta “Faro de Cap Salines-Faro de la Colònia de Sant Jordi”
La ruta “Faro de Cap Salines-Faro de la Colònia de Sant Jordi” que aquí propongo es un magnífico recorrido por uno de los tramos costeros más bellos y vírgenes del sur de Mallorca. Esta ruta discurre prácticamente junto al Mediterráneo, uniendo dos puntos emblemáticos de esta zona de la isla a través de un paisaje de gran valor natural y paisajístico. Se trata de un itinerario fácil y prácticamente llano, en el que se avanza por senderos de arena y roca, descubriendo sucesivamente playas vírgenes, pequeñas calas y extensos tramos de costa todavía poco alterados. A lo largo del recorrido destacan enclaves como Es Caragol, Cala en Tugores y Es Carbó, mientras que en el horizonte se abren constantes panorámicas hacia el archipiélago de Cabrera. Al ser una ruta de ida y vuelta se puede acortar lo que se quiera en cualquier momento.
DATOS TÉCNICOS de la ruta “Faro de Cap Salines-Faro de la Colònia de Sant Jordi”
- Fecha de Inicio: 03 septiembre 2026
- Hora de Inicio: 11:12
- Distancia: 23,01 km
- Altitud min: 0 m
- Altitud máx: 13 m
- Desnivel Positivo: 8 m
- Desnivel negativo: 8 m
- Altitud inicial: 12 m
- Tiempo Total: 07.50
- Tiempo Caminando: 06:39
- Velocidad media: 3,6 km/h
- Ida y Vuelta
- Moderada


https://www.relive.com/view/v8qkwBo4y3q
ITINERARIO de la ruta “Faro de Cap Salines-Faro de la Colònia de Sant Jordi”
- Faro del Cabo de Ses Salines
- Caseta del Telègraf
- Sa Punta Negra
- Platja des Caragol
- Punta de s’Aranyo
- Cala en Tugores
- Platja d’es Carbó
- Platja del Dofi
- Platja de Can Curt
- Platja des Dolç
- Platja d’Es Port
- Far de la Colònia de Sant Jordi (Far de Sa Puntassa)
- Faro del Cabo de Ses Salines
DESCRIPCIÓN de la ruta “Faro de Cap Salines-Faro de la Colònia de Sant Jordi”
La ruta “Faro de Cap Salines-Faro de la Colònia de Sant Jordi” tiene como objetivo recorrer los caminos costeros y las playas que unen estos dos faros, siguiendo mayoritariamente la primera línea de costa, donde destacan lugares paisajísticamente espectaculares como Platja des Caragol, Cala en Tugores y Platja es Carbó.
El punto de partida de este itinerario lo he situado en las proximidades del Faro del Cabo de Ses Salines. Llegamos a este lugar por la carretera Ma-6110, una carretera estrecha que sale de la zona de Ses Salines/Santanyí y termina junto al cabo. El propio Ministerio para la Transición Ecológica describe el acceso como una carretera estrecha que atraviesa campos, matorrales y pinares hasta la costa. Dejamos aparcado nuestro coche en el margen derecho de la carretera y caminamos unos minutos hasta llegar al Faro.

Faro de Cap Salines
El Faro de Cabo de las Salinas está situado en el extremo más meridional de Mallorca, dentro del municipio de Santanyí. Fue inaugurado en 1863 y continúa activo. En 1982 se convirtió en el primer faro de España alimentado mediante energía solar fotovoltaica. Desde 2005, parte de sus dependencias acogen una estación costera de investigación científica y oceánica vinculada a instituciones de ciencias marinas. Está muy cerca del mar, en un paisaje bastante natural de rocas, matorral y pinar, sin grandes construcciones alrededor.
En días despejados se puede distinguir el archipiélago de Cabrera hacia el sur. Su explanada sirve de punto de inicio para caminatas litorales, como la ruta costera hacia el Caló des Màrmols y Cala de s’Almunia dirección este y la playa salvaje de Es Caragol y la Colònia de Sant Jordi dirección oeste, esta última es la que hemos hecho hoy, una preciosa travesía costera por el extremo sur de Mallorca, ideal para disfrutar de calas vírgenes, playas de arena blanca y vistas constantes a la isla de Cabrera y al Mediterráneo.

Caseta del Telègraf
Partimos desde la base del Faro, tomando el sendero costero que avanza hacia el oeste (hacia la derecha mirando al mar). El camino discurre muy próximo al mar, entre una rejilla que tenemos a mano derecha y la línea de costa a nuestra izquierda. El terreno alterna tierra compacta, arena, roca calcárea, vegetación baja, senderos estrechos y un desnivel prácticamente inexistente. Cuando hemos recorrido 1,2 km vemos a nuestra derecha la Caseta del Telègraf, un pequeño edificio ligado a la historia de las telecomunicaciones y la vigilancia marítima en el extremo sur de Mallorca.
En la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, las casetas de telégrafo costeras servían para realizar señales ópticas mediante banderas o paneles articulados. Su función principal era comunicar a las autoridades portuarias o militares el paso de buques, avistamiento de naves sospechosas o incidencias en el mar. Fue clave para mantener la comunicación visual entre Mallorca y la guarnición/faro de Cabrera antes de la implantación del cable submarino y la telefonía por radio.

Sa Punta Negra
Avanzamos un poco más y alcanzamos Sa Punta Negra, un saliente rocoso de unos 140 metros que se adentra en el mar justo al sur de la playa de Es Caragol. Ofrece vistas abiertas hacia el archipiélago de Cabrera y la costa de Migjorn. Su superficie está formada por roca eólica y calcárea oscura, de donde deriva su nombre. En sus proximidades desemboca o limita la célebre Paret de na Gosta, un antiguo muro de mampostería seca que delimitaba las fincas privadas del litoral. Justo enfrente/detrás de la zona se divisa la finca costera del Xalet d’en March, una referencia visual habitual en este tramo.
En la vertiente septentrional del saliente rocoso se conservan varios escars o varaderos rústicos excavados o construidos en la roca, utilizados históricamente por pescadores para resguardar pequeñas embarcaciones de la marejada. Al igual que en otros puntos de este tramo litoral estratégico, en los alrededores se conservan restos de antiguos búnkeres de la Guerra Civil/Posguerra destinados a la defensa de la costa ante un eventual desembarco.

Platja des Caragol
A continuación tenemos la Platja des Caragol, una de las playas más vírgenes, salvajes y espectaculares del sur de Mallorca. No dispone de acceso directo en vehículo. Se llega caminando desde el Faro de Cabo de las Salinas o bien desde la Colònia de Sant Jordi, por ese motivo no está masificada y conserva un carácter prácticamente inalterado. Destaca por su extensa franja de arena fina y blanca, salpicada por un sistema dunar muy bien conservado que se adentra hacia el interior y está protegido para evitar la erosión. Sus aguas son completamente cristalinas y presentan tonos turquesa muy vivos debido a su fondo somero y arenoso, aunque en la orilla suelen acumularse restos de posidonia oceánica de forma natural.
Recorremos la playa en toda su extensión y enseguida vemos el Illot de Can Curt y la punta litoral asociada. Se trata de un pequeñísimo islote rocoso y plano, de unos 70 metros de diámetro, situado a escasa distancia de la orilla marítima. El paisaje que lo rodea está caracterizado por una costa baja de marés, salpicada de acumulaciones naturales de posidonia, matorral mediterráneo y un fondo marino de aguas cristalinas poco profundas. Proseguimos la caminata pasando al lado de un búnker de la Guerra Civil/Posguerra y de Can Curt.

Platja d’es Carbó
El camino discurre ahora muy pegado a la rejilla y ya podemos ver a lo lejos las primeras casas de la Colònia de Sant Jordi. Enseguida pasamos por la Punta de s’Aranyo, otro destacado saliente rocoso que forma uno de los márgenes naturales que encajonan la preciosa playa virgen de Cala en Tugores. Está constituido por plataformas de marés, arrecifes rocosos y un litoral expuesto a los vientos del sur y suroeste. Inmediatamente después llegamos a Cala en Tugores, una pequeña cala virgen y aislada. Al ser una de las playas más alejadas de cualquier acceso para vehículos, se conserva completamente salvaje y suele ser muy tranquila.
El sendero transcurre a lo largo de la costa, entre pinadas, dunas bajas y roquedales de marés. La orilla cuenta con una mezcla de arena fina y piedras, aunque frecuentemente suele estar cubierta por gruesas capas de posidonia oceánica depositadas de forma natural. Proseguimos la caminata durante unos tres kilómetros más y llegamos a la siguiente playa, la Platja d’es Carbó, conocida popularmente como Es Carbó, es una de las playas vírgenes más amplias, emblemáticas y mejor conservadas del sur de Mallorca. Cuenta con una extensa franja de fina arena blanca de casi 1 km de longitud, respaldada por un frondoso e importante sistema dunar protegido que se extiende hacia el interior.

Playa del Dofi
Las aguas son excepcionalmente transparentes y de color turquesa. Destaca por tener un fondo marino de poca profundidad que se adentra bastantes metros hacia el mar, lo que la hace ideal para el baño tranquilo. Justo frente a la orilla se sitúan varios islotes como Na Guardis y es Moltona, que resguardan la playa del oleaje y ofrecen un entorno muy pintoresco, además de ser zonas de interés arqueológico por los pecios y restos púnicos en sus inmediaciones.
Inmediatamente después se encuentra la Platja del Dofi (también llamada Platja des Dofí o Playeta d’es Delfí). Es un pequeño y tranquilo tramo litoral virgen situado ya a corta distancia de la Colònia de Sant Jordi. Tiene una extensión modesta (unos 120 metros de longitud) compuesta por una mezcla de arena fina y tramos rocosos de marés. Sus aguas son muy transparentes y de escasa profundidad, frecuentemente salpicadas de restos de posidonia oceánica. Al no disponer de acceso rodado ni servicios comerciales, es un enclave muy tranquilo, poco concurrido y habitualmente utilizado para la práctica del nudismo.

Platja des Dolç
Unos metros más allá se encuentra la Platja de Can Curt, una pequeña y estrecha playa compuesta por una combinación de arena fina, rocas y abundantes acumulaciones naturales de posidonia oceánica. Justo enfrente de la playa emergen los pequeños islotes s’Illot Gros, s’Illot Petit y el Illot s’Estopa, que le dan un perfil característico a la costa y sirve como barrera natural contra el oleaje. Muy cerca se hallan Els Escars, construcciones etnológicas de gran valor histórico destinadas a resguardar las pequeñas embarcaciones de pesca del desgaste del mar, la humedad marina y los temporales.
Estamos ya muy cerca de la Colònia de Sant Jordi, pero antes tenemos que atravesar la Platja des Dolç, una de las playas más conocidas y populares del municipio de Ses Salines. Presenta una amplia franja de arena fina y blanca bañada por aguas turquesas, cristalinas y muy someras, protegidas del oleaje gracias a los islotes cercanos como Na Guardis. A diferencia de las playas vírgenes por las que hemos pasado, Es Dolç sí cuenta con servicios de temporada como alquiler de sombrillas y hamacas, un chiringuito y servicio de socorrismo.

Platja d’Es Port
Tras cruzar esta playa, un cómodo paseo marítimo peatonal, que va bordeando la costa, nos conecta con el núcleo urbano de la Colònia de Sant Jordi. Pasamos por la Platja d’Es Port, una playa urbana que se encuentra justo al lado del puerto pesquero y deportivo. Al estar integrada en el propio núcleo urbano, está flanqueada por el paseo marítimo. Destaca por sus aguas cristalinas y muy tranquilas, resguardadas del oleaje por el espigón portuario y la bahía. Dispone de todo tipo de instalaciones. Desde esta playa continuamos por el paseo marítimo, pasamos por el Puerto y seguimos hasta el final del paseo donde se encuentra el Faro.

Faro de la Colònia de Sant Jordi
El Far de la Colònia de Sant Jordi, tradicionalmente conocido como el faro de Sa Puntassa o far de sa Punta d’es Curs, está situado en el saliente rocoso de Sa Puntassa, zona también conocida como es Carregador, ya que antiguamente los barcos calaban allí para cargar la sal. Fue inaugurado a mediados del siglo XIX (hacia 1899) para guiar la navegación de cabotaje en esta peligrosa zona litoral plagada de escollos e islotes y marcar el acceso al resguardo pesquero de la zona. El edificio original era una sencilla torre cilíndrica integrada en una casa de torrero de una sola planta.
Durante el siglo XX sufrió varias remodelaciones para aumentar la altura del plano focal y modernizar su óptica. Es un excelente mirador natural desde el que se contempla toda la bahía del puerto, los islotes inmediatos y, en días despejados, la silueta del archipiélago de Cabrera en el horizonte. Desde este sitio iniciamos el regreso hacia el punto de partida, siguiendo el mismo itinerario pero en sentido inverso, done damos por finalizada esta larga pero extraordinaria ruta costera. Al ser una ruta de ida y vuelta se puede acortar lo que se quiera en cualquier momento.

Los componentes del grupo hemos sido: David González Sureda y yo Juan González Blázquez como guía.





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