INTRODUCCIÓN de la ruta “Cala Santanyí-Es Pontás-Cala Figuera”

DATOS TÉCNICOS de la ruta “Cala Santanyí-Es Pontás-Cala Figuera”

  • Fecha de Inicio: 19  junio 2026
  • Hora de Inicio: 09:40 
  • Distancia: 12,44 km        
  • Altitud min: 6 m        
  • Altitud máx:  36 m      
  • Desnivel Positivo: 206 m     
  • Desnivel negativo: 206 m       
  • Altitud inicial :8 m
  • Tiempo Total: 06.15
  • Tiempo Caminando:  03:59
  • Velocidad media: 3,0 km/h 
Wikiloc

https://www.relive.com/view/vmqXz8DAYoO

ITINERARIO de la ruta “Cala Santanyí-Es Pontás-Cala Figuera”

DESCRIPCIÓN de la ruta “Cala Santanyí-Es Pontás-Cala Figuera”

La ruta “Cala Santanyí-Es Pontás-Cala Figuera” tiene como objetivo visitar el espectacular Mirador Es Pontàs y recorrer la costa por caminos, senderos y acantilados que conectan Cala Santanyí con el pintoresco puerto de Cala Figuera y su llamativos Torre d’en Beu y Faro de la Torre d’en Beu.

El punto de partida de este itinerario lo he situado en el aparcamiento público que hay en el calle sa Costa Dets Ètics de la urbanización de Cala Santanyí. Se trata de una de las zonas residenciales y turísticas más apreciadas del municipio de Santanyí, situada en el sureste de Mallorca. La urbanización se desarrolla alrededor de la Platja de Santanyí, una cala con forma de herradura rodeada de acantilados y pinares que la protegen del viento. Su arena es fina y suave, y el agua presenta una claridad excepcional. Es un rincón emblemático del litoral mallorquín donde se combinan naturaleza, serenidad y belleza mediterránea. En ella desemboca el torrent d’en Romeguera.

Aparcamiento de la Platja de Santanyí,

Recorrido R11

Llegamos a este lugar desde Santanyí por la carretera Ma-6102 hasta el cementerio municipal,  y desde aquí por el vial señalizado con la dirección de la playa hasta llegar al calle sa Costa Dets Ètics. Dejamos aparcados nuestros coches en el referido aparcamiento y comenzamos a caminar en dirección a la playa.  Aquí tomamos el camino pavimentado que sale a mano derecha y avanzamos, en suave subida, hacia el sur entre chalets y pequeños pinares. Este camino forma parte del Recorrido R11 (Cala Figuera-Es Pontàs-Cala Figuera), una  de las rutas de senderismo oficiales del municipio de Santanyí, ideales para descubrir los acantilados, las calas y el patrimonio costero.

Enseguida atravesamos el torrent d’en Romeguera y a continuación subimos por unas escaleras peatonales de obra que por la derecha nos deja en la calle de sa Costa d’en Nofre. Tomamos esta calle por nuestra izquierda y luego enlazamos con la calle de sa Cova des Coloms. En esta última finaliza el asfalto y comienza una pista de tierra batida rodeada de vegetación mediterránea y pinos. A los pocos minutos de caminar por la pista de tierra, encontramos una bifurcación bien señalizada con un cartel de madera que nos desvía por la izquierda hacia el Mirador Es Pontàs

En esta bifurcación seguimos por la izquierda dirección Mirador Es Ponmtás

Escultura «Equilibrio»

En el camino al mirador vemos a nuestra derecha una curiosa estructura de grandes bloques de piedra colocados verticalmente uno encima de otro, como si desafiaran la gravedad. Se trata de la escultura «Equilibrio», una obra del artista alemán Rolf Schaffner (1927–2008). Esta pieza forma parte del Proyecto Equilibrio Sud, una iniciativa artística y pacífica. Schaffner colocó cinco esculturas idénticas de piedra en cinco lugares estratégicos de Europa creando una especie de cruz imaginaria sobre el continente para simbolizar la paz, la unión entre pueblos y el equilibrio necesario entre la humanidad y la naturaleza. 

Proyecto Equilibrio Sud

Mirador Es Pontàs  

Tras un breve sendero entre rocas de unos 200 metros, desembocamos en una plataforma natural situada sobre el acantilado con una barandilla de seguridad de madera. Desde este punto se contempla Es Pontàs («El Puentazo» o «El Gran Puente»), un imponente arco de piedra caliza de unos 25 metros de altura esculpido por la erosión del mar. Geológicamente, es el remanente de una antigua cueva litoral de roca calcárea. Durante miles de años, la fuerza del oleaje del mar erosionó y colapsó el techo de la cueva, dejando en pie únicamente este imponente arco aislado en medio del agua. 

Si hay un motivo por el que Es Pontàs es famoso a nivel internacional (más allá del turismo), es por la escalada. Este arco es considerado la meca del psicobloc, una disciplina que consiste en escalar acantilados sobre el mar sin cuerdas ni arneses, donde la única seguridad es caer directamente al agua profunda. Una vez que hemos disfrutado de este icónico lugar regresamos sobre nuestros pasos por el sendero rocoso hasta volver a la pista principal de tierra batida por la que veníamos para luego continuar por la red de calles de la urbanización hasta llegar a la playa de Santanyí.

Es Pontàs visto desde el Mirador

Cova des Drac

Cruzamos la playa y subimos unas escaleras que enseguida nos dejan en la calle de sa Cova des Drac, por donde continúa el Recorrido R11 dirección Cala Figuera. En el inicio de la calle, a mano izquierda, se encuentra la Cova des Drac, una espectacular cavidad kárstica de gran tamaño, con una imponente sala principal (43 metros de ancho, 80 metros de largo)  y un sector inundado. Está declarada como Zona Especial de Conservación (ZEC) y debido a su frágil ecosistema (hábitat de especies endémicas), el acceso está estrictamente regulado. No se puede visitar libremente.

Cova des Drac de Cala Santanyi

Sa Torre Nova de sa Roca Fesa

Seguimos por esta calle y después enlazamos con la calle de la Torre Nova. Un poco más adelante alcanzamos una bifurcación. Por la izquierda tenemos la calle de sa Pedraza y por ella sigue el Recorrido R11, que es por donde regresamos al final. Ahora continuamos por la derecha,  por la calle de la Torre Nova, que en breve nos lleva hasta esta torre. La Torre Nova de sa Roca Fesa (Sa Torre Nova) es una antigua torre de defensa costera que formaba parte del sistema histórico de torres de vigilancia construido entre los siglos XVI y XVIII para proteger la isla de incursiones piratas y ataques marítimos. 

Se alza sobre los acantilados en el promontorio denominado Roca Fesa y ofrece una magnífica panorámica de Es Pontàs, Cala Llombards y el mar abierto. La torre presenta la típica estructura cilíndrica en mampostería de piedra local, con muros gruesos y una terraza superior utilizada como atalaya. En su interior se alojaban los vigías, que se comunicaban mediante señales de humo o fuego con otras torres. Fue restaurada en 2004 y dispone de una escalera metálica que permite acceder a la plataforma superior (no es accesible al público). Actualmente, la Torre Nova se integra en un entorno natural de gran valor paisajístico.

Torre Nova de sa Roca Fesa (Sa Torre Nova)

Plataforma rocosa y enormes bloques de roca

Desde la torre tomamos un sendero que, mirando al mar, sale por nuestra derecha. Este sendero desciende sin dificultad, entre la vegetación, hasta la base de los acantilados próximos al mar. Aquí nos encontramos con una plataforma rocosa sobre el mar, más o menos plana, y a pocos metros por encima del agua, Caminamos en sentido contrario a Cala Santanyí, teniendo los cortados verticales de los acantilados a nuestra izquierda y el mar a la derecha. Nos dirigimos hacia unos enormes bloques de roca, fruto de desprendimientos, que nos llaman la atención. 

El sendero progresa sobre roca viva donde el terreno, marcadamente kárstico, está lleno de pequeñas grietas y salientes rocosos esculpidos por la salinidad y los elementos. Es un tramo donde se debe caminar con la vista en el suelo para evitar torceduras y donde es imprescindible calzado cerrado con buen agarre. Impresiona la verticalidad del acantilado donde las rocas presentan un tono rojizo. Este es el tramo más salvaje y bonito de la excursión.  Pasamos por debajo de la Roca Fesa, donde se encuentra la Torre Nova. En algunos puntos el sendero se estrecha y discurre cerca del borde. No suele ser peligroso para senderistas habituados. 

Plataforma rocosa y enormes bloques de roca

Caló de ses Agulles

Un poco más adelante nos encontramos con más rocas desprendidas del acantilado que nos cortan el paso. En este caso se salva este obstáculo, sin ninguna dificultad, pasando por debajo, no se pueden rodear. Poco después nos volvemos a encontrar con otro grupo de rocas desprendidas, que en este caso superamos fácilmente por arriba. El tramo de acantilados lo culminamos al llegar  al Caló de ses Agulles, una pequeña y estrecha entrada de mar, donde desemboca un torrente. Aquí abandonamos los acantilados ya que más adelante presentan tramos no aptos para una buena parte del grupo.

Vamos bordeando el Caló y un poco más adelante, al llegar a una baja pared, giramos a la derecha y descendemos al lecho del torrente. Lo cruzamos y al otro lado empezamos a subir, dejando la pared a nuestra izquierda, hasta conectar con un sendero bien definido que tomamos también por nuestra izquierda. En breve este sendero nos deja en una pequeña explanada, donde hay una especie de mirador natural, con buenas vistas al mar y a los acantilados. También, aquí finaliza la calle des Caló de ses Agulles, que tomaremos de regreso.

Caló de ses Agulles

Mirador de Cala Figuera

Ahora tomamos un sendero que sale por nuestra derecha. Sube por un corto tramo rocoso y escalonado y enseguida se acerca a la parte alta de los acantilados. Progresa muy cerca del filo del acantilado, ofreciendo una perspectiva vertical impresionante sobre el mar abierto. De vez en cuando nos vamos asomando con precaución a los salientes rocosos (como la Punta Bagasseta), donde observamos cómo el oleaje rompe contra la base de las paredes de roca calcárea. El sendero es llano y cómodo y discurre entre una densa vegetación baja de garriga mediterránea (romero, brezo, lentisco y algún pino moldeado por el viento). 

Tras un recorrido de aproximadamente un kilómetro entramos en la zona alta de la urbanización de Cala Figuera, donde se extiende la zona residencial y hotelera compuesta por chalets de veraneo, pequeños bloques de apartamentos de baja altura y restaurantes con terrazas panorámicas. Por la calle des Tomarinar y la siguiente de Juan Sebastián El Cano, llegamos hasta el Mirador de Cala Figuera, que nos ofrece una magnífica panorámica de esta Cala y de la Torre d’en Bèu y el Faro.

Mirador de Cala Figuera

Caló d’en Busques

La Cala de Cala Figuera es una de las más profundas y estrechas de la isla, es un impresionante entrante de mar (una especie de ría o fiordo en miniatura) que se bifurca en dos brazos al adentrarse en la tierra: el Caló d’en Busques, de unos 250 metros, donde se sitúa el puerto pesquero y deportivo, y el Caló d’en Boira,  a la derecha, de unos 200 metros, y menos resguardado que el otro. Al fondo de ambas calitas desembocan los torrentes homónimos. Ninguna de las dos dispone de playas de arena, motivo por el cual la urbanización de Cala Figuera ha conservado una calma ancestral y no se ha transformado en un macrocentro turístico.

Desde el Mirador bajamos al puerto (Caló d’en Busques), considerado uno de los rincones más fotogénicos de Mallorca. Es la parte más antigua y pintoresca de la urbanización. Las edificaciones aquí están construidas literalmente en la roca, al nivel del agua. Destacan los escars (garajes portuarios excavados en la piedra con rampas de madera para resguardar las barcas) y las viviendas tradicionales con sus icónicas persianas y portones pintados de verde oliva.  

Caló d’en Busques

Caló d’en Boira

Seguimos por el paseo peatonal hasta la Punta del Mig, donde pasamos al segundo brazo del puerto (Caló d’en Boira). Este paseo inicial transcurre al nivel del mar, caminando al lado de los pequeños embarcaderos, los tradicionales llaüts amarrados y las típicas casitas de pescadores con sus compuertas de madera. Al llegar al final del sendero pavimentado el camino a nivel del mar termina. En este punto encontramos unas escaleras peatonales de piedra integradas en la roca que suben hacia la parte alta del acantilado. 

Ahí vemos un indicador de la dirección de la Torre d’en Bèu señalizada por el ayuntamiento de Santanyí como Recorrido R10 (CalaFiguera-s’Amarador-Cala Figuera). La subida es corta pero empinada, y a medida que ganamos altura, las vistas retrospectivas del puerto y de los acantilados que lo protegen son espectaculares.

Caló d’en Boira

Cova de Ses Ratapinyades

Una vez arriba de las escaleras, entramos brevemente en la calle de na Pallisera, que enseguida abandonamos por nuestra derecha para seguir por la calle 251. Aquí tomamos un sendero, por nuestra izquierda, que más adelante enlaza con la calle de sa Covassa. Caminamos por esta calle hasta desembocar en el Camí de s’Estret des Temps. Este camino marca el límite, por esta parte, del Parque natural de Mondragó. Muy pronto dejamos este camino y seguimos por nuestra derecha por una pista de tierra batida de unos 250-300 metros.

Este camino de tierra nos conducirá de manera directa y llana hasta la explanada donde se encuentran dos infraestructuras muy llamativas: La Torre d’en Bèu y El Faro de la Torre d’en Bèu. Un poco antes de llegar a la explanada, a pocos metros del camino se encuentra la Cova de Ses Ratapinyades, cuya entrada es un pequeño orificio por el que hay que pasar agachados para acceder a su cámara principal. No tiene mucho interés.

Boca de entrada de la Cova de Ses Ratapinyades

Torre d’en Bèu y Faro de la Torre dèn Bèu

La Torre d’en Bèu, es una antigua torre de defensa y vigilancia del siglo XVI (construida entre 1565 y 1569) con una estructura de planta circular, levantada originalmente para proteger a los habitantes de Santanyí de los constantes ataques de los piratas corsarios. Justo al lado de la histórica torre se alza El Faro de la Torre d’en Bèu, una pequeña baliza-faro de aspecto muy modesto, cilíndrico, pintado con características franjas horizontales blancas y negras. Fue instalado en 1953 a petición de los pescadores de Cala Figuera, que necesitaban una señal luminosa para entrar al puerto durante la noche con mayor seguridad.

Desde esta explanada, además de contemplar los dos monumentos arquitectónicos, disfrutamos de una panorámica limpia del mar Mediterráneo y, en los días claros, del perfil de la costa de Mallorca y del Parque Natural de Mondragó, situado un poco más al norte. Una vez que hemos disfrutado de este lugar iniciamos el regreso  hacia Cala Santanyí, siguiendo el mismo itinerario, pero en sentido inverso, excepto el tramo de los acantilados. que lo hacemos por la red de calles de la zona residencial.

Torre d’en Bèu y Faro de la Torre dèn Bèu

Los componentes del grupo hemos sido: GRUPO GMMHIIB y yo Juan González Blázquez como guía.

MIS FOTOS

Más fotos

Deja un comentario

Tendencias