INTRODUCCIÓN de la ruta “Torre de Cala Pi -Torre de Cabo Blanco”
La ruta “Torre de Cala Pi – Torre de Cabo Blanco” es una ruta de ida y vuelta, llana, relativamente fácil, que recorre uno de los tramos más salvajes y espectaculares de la costa sur de Mallorca. Este itinerario conecta dos elementos históricos clave, la Torre de Cala Pi y la Torre des Cap Blanc, a través de un paisaje dominado por acantilados, calas escondidas y el Mediterráneo en estado puro. A lo largo del recorrido, atravesamos un entorno donde la naturaleza y la historia se entrelazan: antiguas torres de vigilancia, cuevas marinas, miradores naturales, y rincones de difícil acceso como Cala Beltrán. Sin ser una excursión técnica, sí exige cierta atención y buena forma física, ya que discurre por senderos irregulares y tramos poco señalizados. A cambio, ofrece una experiencia muy completa: vistas panorámicas constantes, sensación de aislamiento y la oportunidad de explorar algunos de los paisajes costeros mejor conservados de la isla.
DATOS TÉCNICOS de la ruta “Torre de Cala Pi -Torre de Cabo Blanco”
- Fecha de Inicio: 16 abril 2026
- Hora de Inicio 09:22
- Distancia: 13,82 km
- Altitud min: 1 m
- Altitud máx: 86 m
- Desnivel Positivo: 292 m
- Desnivel negativo: 292 m
- Altitud inicial 31 m
- Tiempo Total: 06:51
- Tiempo Caminando: 04:34
- Velocidad media: 3,1 km/h
- Circular
- Moderada


https://www.relive.com/view/vQvykMPwg46
ITINERARIO de la ruta “Torre de Cala Pi -Torre de Cabo Blanco”
- Urbanización de Cala Pi
- Torre de Cala Pi
- Cala Pi
- Escars de Cala Pi
- Cala Beltrán
- Mirador des Carrill
- Punta des Camp de Mar
- Torre de Cabo Blaco
- Faro de Cabo Blanco
- Urbanización de Cala Pi
DESCRIPCIÓN de la ruta “Torre de Cala Pi -Torre de Cabo Blanco”
La ruta “Torre de Cala Pi -Torre de Cabo Blanco” tiene como objetivo visitar estas dos emblemáticas torres de defensa y vigilancia costera, situadas respectivamente, en la Punta de Cala Pi y en Cabo Blanco; así como recorrer los caminos y senderos que unen ambas torres.
El punto de partida de este itinerario lo he situado en el carrer de Betlem de la urbanización de Cala Pi, situada en el municipio de Llucmajor, al sur de Mallorca. Llegamos a este lugar desde Palma por la carretera Ma-6014 y por la carretera de Cala Pi. Dejamos aparcados nuestros coches en la referida calle junto a las primeras casas que vemos a la llegada a la indicada urbanización. Comenzamos a caminar en dirección a nuestro primer objetivo: la Torre de Cala Pi.

Torre de Cala Pi
Primero tomamos la calle de les Pedreres, donde nos desviamos brevemente a la derecha por un callejón para acercarnos a una especie de mirador natural que nos ofrece buenas vistas de los acantilados formados por el torrent de Cala Pi en su desembocadura en la playa. Luego seguimos sucesivamente por las calles del Pinaret Espés y de les Penyes. Esta última da acceso por un portillo sin barrera a una explanada donde se encuentra la Torre de Cala Pi. Se trata de una de las torres defensivas costeras más emblemáticas de Mallorca. Fue construida en el siglo XVII (alrededor de 1659–1663) y su misión era vigilar la costa y alertar de ataques de piratas.
Formaba parte de una red de torres que se comunicaban entre sí mediante señales de humo o fuego. Está sobre un acantilado de unos 20–30 metros de altura. La torre es cilíndrica de piedra caliza local, de unos 10–11 metros de altura, con base ligeramente inclinada (forma troncocónica) y parte superior vertical. La entrada original está elevada para dificultar el acceso enemigo. Fue restaurada en 1970 y se conserva bastante bien. Hoy es un punto turístico muy popular. Destaca por sus vistas al Mediterráneo, a la isla de Cabrera y a la Cala.

Playa de Cala Pi
Visitada la torre continuamos por la calle de la Torre, paralela a la anterior. Un poco antes de desembocar en la calle de les Penyes, giramos a la izquierda por un paseo peatonal, donde vemos un punto de información, un indicador de la playa y unos pivotes en el suelo para impedir el paso de los coches. Este paseo finaliza en una larga escalera de más de cien peldaños por la que bajamos hasta la playa de Cala Pi. Se trata de una de las calas más bonitas y características del sur de Mallorca, famosa por su forma de “U” estrecha y su entorno natural muy bien conservado.
La cala de unos 50 metros de longitud y unos 20–25 metros de ancho, se abre entre altos acantilados cubiertos de vegetación mediterránea y termina en una pequeña playa de arena fina y clara. Sus aguas son tranquilas, poco profundas y de color turquesa. Un pequeño torrente, del mismo nombre, desemboca en la playa. Cruzamos la playa por la arena y nos dirigimos hacia el otro extremo donde vemos los Escars de Cala Pi.

Escars de Cala Pi
Se trata de una construcción integrada en la roca con rampas de varadero inclinadas que entran directamente al mar donde los pescadores guardaban sus barcas y las sacaban del agua. Cuentan con una pequeña puerta o cubierta para proteger la embarcación del oleaje y del sol. Es algo muy típico de las calas de la isla. Hoy en día algunos siguen en uso, aunque muchos son más bien elementos históricos o decorativos. Nada más sobrepasar los Escars giramos a la derecha e iniciamos una corta pero intensa subida por una senda escalonada muy inclinada, que cuenta con barandilla de protección en los tramos más delicados.
Al final de la subida la senda continua por la izquierda y enseguida nos encontramos con un cruce señalizado donde seguimos igualmente por la izquierda. A partir de aquí vamos a encontrar infinidad de sendas donde muchas enlazan unas con otras. Avanzamos por el sendero más cercano a la primera línea de la costa, obviando todos los caminos que salen por nuestra derecha que se dirigen hacia el interior. Esta parte del camino nos ofrece magníficas vistas de la Cala y de la Torre.

Cala Beltran
Avanzamos muy próximos a los acantilados de la costa, entre una vegetación típica de la garriga mediterránea donde abundan pinos, acebuches, lentisco, romero, etc. Un poco más adelante dejamos a nuestra derecha un sendero por el que regresamos a la vuelta. Poco después pasamos al lado de las ruinas de una caseta que vemos a nuestra izquierda muy cerca del borde del acantilado y algo más allá salvamos una pared de piedra seca por un pequeño derrumbe y llegamos a Cala Beltrán.
Cala Beltrán es uno de esos rincones casi secretos del sur de Mallorca: salvaje, aislado y mucho menos frecuentado que su vecina Cala Pi. No es una playa “clásica”: no tiene arena amplia, sino roca y pequeñas zonas donde tumbarse. Sus aguas son tranquilas, cristalinas, profundas y de color turquesa. Está rodeada de altos acantilados y naturaleza prácticamente intacta. El acceso a pie es bastante complicado, con senderos poco marcados y algo técnicos, no es recomendable si no tienes experiencia. En la playa desemboca el torrente de Cala Beltrán.

Pequeño refugio
Nuestro itinerario gira a la derecha, paralelo a la pared seca alejándonos de la costa y en breve desembocamos en un camino transversal, donde hay un indicador de la dirección de la cala. Por la derecha lo tomamos de regreso, ahora continuamos por la izquierda. El camino es más ancho y la vegetación más espesa donde sobresalen los pinos. Cruzamos el torrente de Cala Beltrán y al cabo de un rato enlazamos con una ancha pista de gravilla que tomamos por nuestra izquierda, ignorando el vial de la derecha.
Proseguimos la caminata paralelos al torrente y pronto abandonamos la pista para seguir por nuestra izquierda por un sendero que nos acerca de nuevo a los acantilados. Ahora tenemos una panorámica impresionante del Mar Mediterráneo con la isla de Cabrera en el horizonte. El camino ahora es más pedregoso pero muy fácil de andar, las piedras son planas aunque hay pequeñas dolinas producidas por la erosión del agua marina sobre las rocas de caliza. Vemos un pequeño refugio seguramente para animales hecho con piedras amontonadas.

Mirador des Carrill
Un poco más adelante el camino pasa entre dos acebuches que han adquirido una forma curiosa como consecuencia de la acción del viento marino. En general se ven varios por la zona que han sabido adaptarse a las duras circunstancias climatológicas de este territorio. Detrás vemos otra caseta en ruinas. Desde aquí tenemos una preciosa estampa de la Punta des Camp de Mar y detrás a lo lejos ya podemos ver la Torre de Cabo Blanco.
Avanzamos un poco más y llegamos al Mirador des Carrill, es un punto discreto situado en una zona de acantilados abruptos con el mar rompiendo abajo, con vistas amplias y despejadas al Mediterráneo. No es un mirador “oficial” con infraestructura, sino más bien un punto natural. No hay barandillas de protección, por lo que no conviene acercarse a los bordes. No mejora las panorámicas que hemos visto desde otros puntos de la costa pero ofrece una visión más cercana de la Punta des Camp de Mar. En los acantilados destaca el color blanco de sus paredes y en ellos hay varias grutas o cuevas, como la Cova des Carrill o la Cova des Ossos.

Torre de Cabo Blanco
Algo más allá nuestro camino atraviesa una pared de piedra seca, divisoria de predios, por un portillo con rejilla que se abre. Después alcanzamos un muro con alambrada que delimita una antigua zona militar donde estaba instalada la Batería de Costa de Cap Blanc, hoy totalmente abandonada. El muro termina casi en el borde del acantilado, dejando un pequeño espacio para el paso de senderistas. Detrás continua el camino que avanza hacia la Torre de Cabo Blaco, teniendo a la izquierda el borde del acantilado y a la derecha la alambrada que cierra el perímetro de la zona militar.
Enseguida llegamos a la Torre de Cabo Blaco/Torre des Cap Blanc que es otra de las grandes torres defensivas de Mallorca, y una de las más impresionantes por su ubicación aislada en un tramo de costa muy salvaje y poco urbanizado. Fue construida en el siglo XVI (hacia 1579) y formaba parte del sistema de torres de vigilancia contra piratas y corsarios. La torre tiene forma cilíndrica y es robusta y compacta, construida con piedra de marés. Al igual que la Torre de Cala Pi tiene la entrada elevada para dificultar el acceso. Está situada sobre un acantilado, lo que refuerza su función defensiva y también ofrece vistas espectaculares del Mediterráneo.

Faro de Cabo Blanco
Desde la torre continuamos en la misma dirección para ir a visitar el cercano Faro de Cabo Blanco. Nos conformamos con ver los alrededores ya que la entrada a su interior está prohibida. Es uno de los faros más conocidos del sur de Mallorca, tanto por su importancia marítima como por el paisaje salvaje que lo rodea. Está ubicado en el extremo del Cap Blanc y se alza sobre altos acantilados con vistas abiertas al Mediterráneo. Fue inaugurado en 1863 y construido para mejorar la navegación en una zona peligrosa por sus bajos rocosos y costa abrupta. Sigue en funcionamiento hoy en día, aunque automatizado. Su torre tiene unos 18 metros de altura y está pintada de blanco.

Visitado este lugar iniciamos el regreso hacia el punto de partida, siguiendo parcialmente el mismo itinerario, donde damos por finalizada esta preciosa ruta.
Los componentes del grupo hemos sido: GRUPO GMMHIIB y yo Juan González Blázquez como guía.





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