INTRODUCCIÓN de la ruta “Puig des Moro por el Pas d’en Jeroni Gros”

DATOS TÉCNICOS de la ruta “Puig des Moro por el Pas d’en Jeroni Gros”

  • Fecha de Inicio: 12 Junio 2016
  • Hora de Inicio 10:05 
  • Distancia: 10,96 km
  • Altitud min: 221 m
  • Altitud máx: 785 m
  • Desnivel Positivo: 622 m
  • Desnivel negativo: 622 m
  • Altitud inicial  221 m
  • Tiempo Total: 06:00
  • Tiempo Caminando: 05:10
  • Velocidad media: 2,7 km/h 
Wikiloc
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ITINERARIO de la ruta “Puig des Moro por el Pas d’en Jeroni Gros”

DESCRIPCIÓN de la ruta “Puig des Moro por el Pas d’en Jeroni Gros”

La ruta “Puig des Moro por el Pas d’en Jeroni Gros” tiene como objetivo coronar la cima de esta modesta montaña de 785 m de altitud y superar el providencial y curioso paso de Can Jeroni Gros, situado a 569 m de altitud.

El punto de partida de este itinerario lo he situado en el punto kilométrico 57 de  la carretera Ma-10, tramo Sóller-Deià, nada más pasar Can Bleda. Llegamos a este sitio desde Sóller por la mencionada carretera y dejamos aparcado nuestro coche en ese lugar, que tiene cabida para un par de coches más, Comenzamos a caminar por la carretera dirección Sóller y escasos metros más allá, a la altura de Can Bleda, tomamos la desviación de nuestra derecha. Se trata de un ancho camino de tierra integrado en la Ruta de Pedra en Sec (GR 221).

Grupo de excursionistas revisando un mapa en el inicio de la ruta 'Puig des Moro por el Pas d’en Jeroni Gros', rodeados de vegetación.
Inicio de la ruta

Can Prohom y Son Mico

En la primera curva abandonamos el GR 221 y continuamos en subida por una senda que en breve nos deja en una explanada por donde pasa el Camí de Castelló (GR 221) y donde se encuentran las casas de Can Prohom y Son Mico. La possessió de Can Prohom era una de las más grandes de la alquería de Castelló. Las casas de Can Prohom y de Son Mico constituyen una sola unidad arquitectónica y son de un volumen considerable. A la derecha, está la parte de Son Mico, y a la izquierda, Can Prohom. Desde este lugar se observa una buena vista panorámica destacando entre otros el puig de Bàlitx, la montaña de Moncaire, el puig de sa Bassa, el puig Major, el puntiagudo l’Ofre y Es Cornadors.

También vemos el alto pino piñonero que corona la colina de enfrente, conocido como el Pi de l’Ensaïmada. Antiguamente, era costumbre de la gente de Sóller ir a merendar a la sombra de este pino. Avanzamos un poco más en subida y vemos a mano derecha una era de trillar y a mano izquierda una barrera metálica que se abre. Aquí abandonamos el Camí de Castelló y franqueamos la barrera que se abre. Detrás se inicia una ancha pista de tierra que asciende suavemente entre bancales trazando alguna que otra curva.

 Pi de l’Ensaïmada sobre un terreno elevado con bancales de piedra en un paisaje mediterráneo, bajo un cielo despejado.
Pi de l’Ensaïmada

Bosc de Can Prohom

Pasamos al lado de un porxo destinado a refugio de animales y nos adentramos en el Bosc de Can Prohom, un frondoso bosque de encinas. Un poco más arriba vemos a nuestra izquierda el camino, que viene del Pas de Can Jeroni Gros y por él regresamos al final de la excursión. Seguimos avanzando por esta ancha pista y cruzamos la línea divisoria de términos municipales. Dejamos atrás el término municipal de Sóller y entramos en el de Deiá.

Más adelante nos encontramos con otra barrera de rejilla cerrada. La franqueamos por nuestra derecha. Poco después vemos también a mano derecha un horno de cal y un poco más allá llegamos a una pared de piedra con una rudimentaria barrera y un paso lateral para peatones. Aquí abandonamos la pista que sigue recta hasta Es Bassol, un pozo o cisterna, con una bassa en la parte posterior, que se encuentra en el centro del Pla d’en Marc. Nuestro camino continúa detrás de la barrera que se encuentra a nuestra izquierda.

Hombre de pie junto a un camino de tierra en una zona boscosa, con un Porxo destinado a refugio de animales visible al fondo.
Porxo destinado a refugio de animales

Camí dels Cingles de Can Prohom

Pasamos al lado de una caseta o porche, que servía de refugio. También vemos los restos de varios ranchos de carboneros que ponen de manifiesto la intensa explotación del bosque llevada a cabo por nuestros antepasados para la producción del carbón vegetal . A partir de aquí el camino se difumina entre el encinar por lo que hay que estar atentos a los hitos que nos marcan la dirección a seguir. Al poco rato vemos ya el inicio de un camino de herradura. Se trata del Camí dels Cingles de Can Prohom que sube pegándose a la base de los peñascos.

Zigzagueando este camino va ganando altura rápidamente. Así llegamos a un coll donde hay una pared de piedra en seco. Este collado separa el Puig de Sa Galera, que queda a la derecha, del Puig des Moro que se encuentra a la izquierda. Cruzamos la pared por un pequeño derrumbe y avanzamos paralelos a ella en dirección a nuestro objetivo. Cuando termina la pared subimos a la arista y vamos cresteando en subida por el lomo del Puig des Moro, sin demasiada dificultad. Hay restos de camino, incluso tramos escalonados.

Sendero ascendiendo por el Camí dels Cingles de Can Prohom, con un caminante vestido de rojo y mochila.
Camí dels Cingles de Can Prohom

Puig des Moro

Más arriba pasamos por un muro, posiblemente de la época islámica. Luego cruzamos otra vez la línea divisoria de términos municipales y entramos de nuevo en el de Sóller. Posteriormente alcanzamos la cima, situada a 785 m de altitud, donde observamos unas estupendas vistas. Continuamos  en la misma dirección, siguiendo los hitos, ya que no hay camino, y nos encontramos con otro muro seguramente de la misma época.

Cruzamos por un pequeño derrumbe y casi sin darnos cuenta comenzamos a descender. Los hitos nos conducen hasta un camino de carros, que antaño utilizaban los carboneros y que en algunos tramos desaparece por completo. Avanzamos en descenso por este camino, donde por falta de uso la maleza se ha ido apoderando de él. Tras dibujar una serie de curvas llegamos a una era de carbonero y su barraca, que aprovecha una gran roca como protección. Está muy cerca del acantilado y este sitio nos ofrece magníficas vistas.

Persona ascendiendo una roca en el Puig des Moro, en un entorno natural con árboles y vegetación alrededor.
Subiendo al Puig des Moro

Pas de Can Jeroni Gros

Proseguimos la caminata y un poco más abajo salimos del camino para acercarnos al borde de los acantilados y disfrutar de las vistas. Poco después vemos a nuestra izquierda el camino que lleva al Pas de Can Jeroni Gros y que tomamos. Pasamos al lado de unos peñascos y pronto llegamos de nuevo al corte de los acantilados, donde hay una pared seca. A los pocos metros se sitúa el Pas de Can Jeroni Gros, situado a 569 m de altitud. Se trata de una estrecha grieta en la roca equipada con un cable, cuerdas y alambre. Tiene un marco y una puerta de hierro que en temporada de caza puede encontrarse cerrada. En esta ocasión la encontramos abierta.

Atravesamos la grieta y luego la pendiente se acentúa. Aquí se ha instalado un cable de acero que nos ayuda en la bajada. Seguimos descendiendo escalonadamente pegados a la pared rocosa y después de los cables encontramos cuerdas e hilos de hierro que aún ayudan en el descenso. Saltamos una pared seca y entramos en la finca de Can Carabasseta, una de las posesiones más importantes de Sóller en el siglo XIX. A partir de aquí la inclinación del terreno se va suavizando y van apareciendo los primeros bancales. También alguna sitja con la correspondiente barraca, alguna de ellas guarda utensilios de los cazadores.

Persona descendiendo por un terreno rocoso en el Pas de Can Jeroni Gros, rodeado de árboles y con un cable de acero de apoyo.
Pas de Can Jeroni Gros

Bancales

Bajamos por una zona de bancales y en una curva encontramos un portillo cerrado de rejilla que da a la finca de Can Prohom. Saltamos la rejilla y al otro lado, se encuentran unos impresionantes bancales, actualmente invadidos por pinos. Poco después alcanzamos el camino por el que hemos pasado de buena mañana. Desde aquí ya solo nos queda regresar al punto de partida siguiendo el mismo itinerario, pero en sentido inverso, donde damos por finalizada esta fantástica ruta.

Un senderista se aproxima a una  barraca de carbonero habilitada para guardar utensilios de los cazadores, rodeada de vegetación en un bosque.
Barraca de carbonero habilitada para guardar utensilios de los cazadores

Los componentes del grupo hemos sido: Juan Sebastián González Sureda y yo Juan González Blázquez como guía.

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